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Se hace camino al andar

RUTA CUERDA DE LOS PORRONES

Ruta senderista que nos lleva a una de las zonas menos conocidas de La Pedriza y en la que conoceremos la truculenta leyenda de «El Mierlo»

Vistas panorámicas desde la Cuerda de los Porrones

Descarga la ruta aquí

  • Distancia: 12,6 Km
  • Tiempo: 5 horas (con paradas)
  • Desnivel positivo: 778 m
  • Velocidad media: 3,5 km/h

Comenzamos la ruta en la madrileña localidad de Mataelpino, donde aparcamos el coche en el aparcamiento municipal de la C/ San Bartolomé (situado justo enfrente de la Parroquia de Santa Águeda).

Salimos del aparcamiento hacia la izquierda e inmediatamente nos encontramos con un pequeño parque, el cual atravesamos por un sendero que nos lleva directamente a las afueras del pueblo. Tras pasar una cancela, el sendero nos conduce hacia el GR-10, que a través de una pista ancha, nos lleva a la Ermita de San Isidro.

El camino de subida parte a la izquierda de la misma Ermita, pero debemos tener precaución de no equivocarnos ya que salen mas senderos en la zona. Nada mas comenzar a subir, debemos atravesar una precaria cancela que nos indica que hemos tomado el camino correcto.

Cancela al inicio del camino de subida

Desde aquí, iniciamos una subida constante por un estrecho sendero que en algunos momentos tiene un desnivel importante, pero que nos recompensa con una preciosas vistas según vamos ganando altura.

Cabras montesas en el camino de subida

El sendero nos conduce directamente hasta el Collado de Valdehalcones, pero por el camino pasamos por el refugio y la fuente de «El Mierlo»; cuya historia vamos a conocer.

Refugio de «El Mierlo»
Fuente de «El Mierlo»

Historia de «El Mierlo«

El Mierlo (también llamado el Mirlo en algunas historias) era un humilde cabrero de vida sencilla que llevaba a pastar a su rebaño por estos lares. En aquella época, había una banda de bandoleros (la de Francisco de Villena, «Paco el Sastre» para los amigos) que se refugiaban en La Pedriza, concretamente en El Cancho de los Muertos.

«El Sastre» secuestró a una joven de familia acaudalada con el fin de pedir un rescate. El ausencia del jefe, sus secuaces se enfrentaron entre ellos para ver quien era el primero en abusar de la dama. La pelea acabó con la muerte de uno de ellos. Al regresar «El Sastre» y enterarse de lo ocurrido mandó al superviviente arrojar el cadáver del muerto, pues quería dar un escarmiento al resto de la banda.

Cuando el bandido obedecía las ordenes, «El Sastre» le empujó tras el cadáver al grito de «la muerte es el castigo para quien quiere apropiarse de lo que se le ha encomendado»; con tan mala suerte que el condenado se le agarró a la pierna y le arrastró en su caída. Tras este incidente, el resto de la banda acabo disolviéndose y dejó a la joven secuestrada abandonada a su suerte.

La joven vagó solitaria por La Pedriza y fue encontrada ya moribunda por «El Mierlo», quien la socorrió y llevó con su familia. Los padres de la joven quisieron recompensar al pastor con posesiones, pero él rechazó todo ofrecimiento y regresó junto a sus cabras que habían quedado sin cuidado en el monte.

Finalmente «El Mierlo» apareció muerto y se dice que fue victima de alguno de los bandidos que quedaron por la zona en venganza por rescatar a la joven. El compañero que lo encontró enterró el cuerpo del cabrero y dispuso unas pocas piedras en forma de cruz para señalar el lugar.

Cruz de «El Mierlo», que podemos encontrar en el Collado de Valdehalcones

Una vez llegamos al Collado de Valdehalcones (1.341 m) podemos disfrutar de las vistas, parar a comer un platano para recuperar fuerzas y visitar la cruz de «El Mierlo» para ofrecerle nuestro respeto.

Vistas de La Pedriza desde el Collado de Valdehalcones

Como curiosidad, también en el Collado nos encontramos con un portal de Belén; nos imaginamos que ubicado aquí temporalmente por algún montañero debido a las fechas navideñas en que nos encontramos.

Ya en la cuerda de los Porrones seguimos un sendero mas o menos marcado que discurre entre piedras y matorral bajo. El sendero se desdibuja en algunos puntos y se pueden seguir los hitos que lo marcan, pero es recomendable la ayuda de un GPS para no distraernos (algo relativamente fácil) con las impresionantes vistas.

Por la cuerda, nos vamos a encontrar distintos conjuntos graníticos, el primero es Peña Blanca (1.568 m), después pasamos por los collados de las Loberas (1.555 m) y de los Vaqueros (1.586 m) hasta llegar al Cancho de las Porras (1.646 m).

Las 4 torres desde la cuerda de los Porrones
Cuerda de los Porrones con La Pedriza al fondo
Vistas de la Sierra
Selfie desde la cuerda

Seguimos por la cuerda para alcanzar el Cancho Porrón (1.659 m), donde las vistas siguen siendo espectaculares y donde nos encontramos un pequeño cubillo (construcción de piedra típica de pastores). Este cubillo nos servirá como refugio del viento para parar a comer el merecido bocadillo, al ser el punto mas alto de la ruta y llevar ya un desnivel considerable en las piernas.

Cancho del Porrón o Cancho Mágico como reza el cartel
Construcción típica de pastores
Bocadillo con vistas

Tras el bocadillo y con las fuerzas renovadas, seguimos el sendero en busca del camino de bajada, que saldrá algo mas adelante por la izquierda y nos sacará de la cuerda.

El camino de bajada es un sendero con piedras sueltas al principio, por lo que debemos tener cierta precaución y con una pendiente considerable en algunos puntos, pero nada complicado en general. En algunos momentos discurre junto al arroyo de las Callejas, el cual hay que cruzar en mas de una ocasión.

El sendero nos muestra unas visión general de la ruta que estamos a punto de finalizar, ya que nos devuelve al pueblo de Mataelpino.

Vista general de la cuerda antes de llegar al final de ruta

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