Montañucos

Se hace camino al andar

VÍA CRUCIS DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Ruta que recorre a través de más 2200 escalones el poco conocido Vía Crucis en el espectacular entorno del Valle de los Caídos

Vistas de la Basílica del Valle de los Caídos desde los escalones del Vía Crucis

Descarga el track de la ruta aquí

  • Distancia: 10,3 Km
  • Tiempo: 5,5 horas (4,5 horas en movimiento)
  • Desnivel positivo: 415 m
  • Velocidad media: 3,5 km/h

Para poder realizar esta ruta, nos ponemos en contacto por email con la Secretaria de Patrimonio Nacional de San Lorenzo de El Escorial para solicitar permiso; pues solo así se puede realizar este recorrido. En un primer momento se nos deniega por la situación actual de pandemia (y la propia del Valle) pero unas semanas mas tarde se nos concede el permiso para el grupo (un máximo de 6 personas), y tras presentar todos los datos que se nos requiere, finalmente el 9 de Mayo podemos realizar tan ansiado recorrido por algunos miembros de Montañucos.

El recorrido original comienza en las columnas de los «Juanelos» (situadas en la carretera del interior del Valle M-600 y a pocos metros de la puerta de acceso) y termina en la Basílica; pero como solo se permite el aparcamiento en el parking de la Basílica, decidimos comenzar la ruta desde aquí. Así que tras una breve visita a la misma (iba a comenzar una misa), nos ponemos en marcha hacia el inicio del recorrido.

Foto del recorrido (fuente: El Independiente)
Basílica del Valle de los Caídos e inicio de ruta
Explanada en frente de la Basilica con la ermita del Altar Mayor al fondo

Desde el centro de la explanada de la Basílica bajan unas escaleras que conducen hasta la carretera que lleva al poblado de trabajadores. Al final de las escaleras y justo antes de la carretera, nos encontramos tres cruces que simbolizan el momento de la crucifixión de Cristo y nos sirven como inicio de ruta.

Las tres cruces al inicio de la ruta

Cogemos la carretera hacia la izquierda y la seguimos unos metros hasta el primer desvío a la derecha que nos lleva hacia el Poblado (donde residen los pocos trabajadores de Patrimonio que aún quedan viviendo allí). Una vez cruzado el poblado ya vemos las primeras indicaciones del recorrido del Vía Crucis.

Poste indicativo del Vía Crucis del Valle de los Caídos

A partir de aquí cogemos un camino que no tarda en convertirse en los característicos escalones (mas de 2.200) que ya nos acompañaran durante todo este recorrido. Desde este punto el camino a seguir es sencillo, ya que solo debemos seguir los escalones que recorren el pinar y que pasan por varias estaciones y ermitas hasta llegar a las mencionadas columnas de los «Juanelos» (traídas hasta aquí desde Toledo por orden de Franco).

«El Vía Crucis del Valle de los Caídos se empezó a construir en 1944 por orden de Franco y es de claro carácter religioso como ejercicio penitencial. Simboliza, a lo largo de XIV estaciones, los últimos momentos de la vida de Jesús»

Primeros escalones del recorrido

Al poco de comenzar nos encontramos una de las estaciones donde debía haber una capilla pero solo hay una valla y el espacio vacío. Un poco mas adelante sí nos encontramos con una capilla vallada (suponemos que por riesgo de derrumbe o falta de conservación) pero que decidimos visitar.

Primera Capilla y sus vistas de todo el Valle de los Caídos

Desde aquí seguimos subiendo escalones en claro ascenso. El recorrido es ancho y cómodo a pesar de tener algo de desnivel y el estado de conservación es muy bueno en general.

Al final de la subida nos encontramos con la capilla del Altar Mayor, una ermita dedicada a la Virgen pero que hoy está reconvertida en un retén de vigilancia y prevención de incendios forestales. De hecho, en el momento de la visita hay personal forestal vigilando desde sus 1.336 metros de altitud y sus imponentes vistas.

Ermita del Altar Mayor (1.336 metros)
Foto de grupo y vistas de la Basílica desde Altar Mayor
Vistas panorámicas del Valle de La Jarosa
Vistas panorámicas del viaducto del valle con Valmayor al fondo

Tras una breve parada para comentar la inmensidad de la obra y la belleza del paisaje que nos rodea, nos ponemos en marcha ya de bajada para completar todo el recorrido y visitar el resto de ermitas.

Estación VI con la ermita del Altar Mayor arriba y la Basílica al fondo

Seguimos con el recorrido de bajada aprovechando cada momento para sacar fotos y seguir visitando estaciones. En algunas de ellas no hay capilla, solo una cruz que señala un punto donde rezar.

Foto del grupo en una de las estaciones

En otras en cambio sí disponen de ermitas o capillas y aunque estas no disponen de esculturas o imágenes religiosas en su interior, si transmiten una imagen de grandiosidad por el entorno que las rodea.

Resto de capillas presentes en el recorrido

Una vez llegamos a la ultima capilla, seguimos los escalones hacia abajo y ya podemos ver la carretera. En este punto paramos a tomar un pequeño tentempié y charlar un poco con el personal de Patrimonio que vigila la zona (previa comprobación de que nuestro acceso había sido totalmente legal).

En este punto decidimos hacer un recorrido circula y en lugar de volver por nuestros pasos acordamos ir hacia el poblado pero por la antigua carretera. Esta carretera está en desuso pero atraviesa el pinar y tiene cierto atractivo.

Pradera junto a la antigua carretera del poblado

Junto a la carretera, se pueden ver restos de construcciones que debieron pertenecer a los prisioneros y trabajadores que hicieron posible la construcción de esta obra monumental. No debemos olvidar, que se cree que aún puede haber unas 30.000 victimas de la guerra civil enterradas aquí y que a pesar del carácter civil y/o religioso que pueda tener hoy en día, el Valle de los Caídos se construyó para mayor gloria del régimen de Franco.

Seguimos por la carretera charlando y disfrutando de la tranquilidad de la zona hasta que de repente comienza a llover. Y como no hay mal que por bien no venga, aprovechamos la ocasión para estrenar nuestros nuevos ponchos (algunos ya olvidados en el fondo de la mochila).

Felicidad enfundada en Nylon

Tan solo nos desviamos un poco de la carretera para visitar brevemente el pequeño embalsamiento del Arroyo del Boquerón.

Presilla del Arroyo del Boquerón

La carretera acaba en el poblado y desde aquí volvemos hacia la Basílica por un camino ligeramente distinto que nos permite visitar una ultima capilla derruida (antes de entrar a la explanada de la Basílica por su lateral derecho).

Capilla derruida

Para finalizar la ruta, hacemos una nueva visita (ahora con mas detenimiento) al interior de la Basílica; donde podemos disfrutar de los imponentes tapices, la puerta y el mosaico de su cúpula.

Imágenes del interior de la Basílica

Como hemos comentado con antelación, este es un recorrido corto y sin demasiada complicación pero que merece la pena realizar por su monumentalidad. Aunque existen cantidad de rutas en internet con tracks para realizarlo, recomendamos pedir el conveniente permiso para evitarnos sorpresas desagradables y evitárselas a los trabajadores de Patrimonio. Además, con el permiso que nos expiden podemos visitar zonas como la Basílica y sus alrededores, que independientemente de su significado pasado, merecen una visita.

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